Bioplástico al rescate del planeta.
Me inspiré a realizar el proyecto de bioplástico al conocer que una bolsa de plástico común puede tardar entre 100 y 500 años en degradarse, afectando gravemente a los ecosistemas acuáticos cuando termina en mares, ríos y lagos. Esto me llevó a investigar alternativas más sostenibles, y así descubrí una forma casera y sencilla de elaborar bioplástico, capaz de cumplir la misma función que una bolsa tradicional.
El proyecto se llevó a cabo primero con una etapa de investigación, donde analicé el impacto ambiental del plástico tradicional y busqué alternativas más sostenibles. Después, seleccioné una forma casera de elaborar bioplástico con: maicena, vinagre blanco y glicerina. Pasé a la parte práctica, preparando la mezcla y ajustando el grosor para mejorar su resistencia. Finalmente, realicé pruebas para comprobar su elasticidad y verificar cuánto peso podía soportar según su tamaño y espesor.
Finalmente, realicé una charla de mi trabajo hacia la tropa de mi grupo, mostrando los materiales que utilicé, el procesos de la elaboración. Con el fin de generar conciencia primero en mi tropa, para que se animen a seguir realizando proyectos que ayuden a dismuir el consumo del plástico.
Viendo los resultados de mi trabajo, y la emoción de la tropa, los dirigentes decidieron que van a realizar un taller completo sobre la elaboracion de bioplástico, dijeron que lo agregarian como una actividad para s proximo ciclo de programa.
Aprendí sobre el impacto ambiental que genera el plástico tradicional y la importancia de buscar alternativas más sostenibles. También adquirí conocimientos sobre cómo elaborar bioplástico de manera casera y comprendí cómo el grosor influye en su resistencia y capacidad de carga. Además, desarrollé habilidades de investigación, experimentación y análisis al poner en práctica y evaluar los resultados obtenidos.