Jóvenes Bogota Humana
La población infantil de la localidad de La Candelaria está sensiblemente expuesta a temas de violencia social e intrafamiliar, muchos de los niños no tienen otro entorno social, que el de las calles, el 87% cuenta con juguetes, tales como hojas de papel y carros de esferas como medios de diversión y su complemento a la educación básica, es casi nula. Además el 93%, crece en un entorno de familias disfuncionales, donde en la mayoría de los casos viven solamente con sus madres, sin tener el debido reconocimiento de sus padres biológicos, creándose así, déficit en la salud emocional y sicológica.[1]
Dadas las circunstancias, son niños que deben vivir, día a día, en un ambiente hostil, asumiendo responsabilidades, que no les corresponden a su edad, como el famoso “rebusque”, que no es más que el intento de suplir las necesidades económicas del hogar. “La utilización de mano de obra infantil y juvenil en el mercado de trabajo se ubica especialmente en el sector de la economía informal, al cual, niños y niñas se insertan, no sólo por razones sociales y económicas (pobreza, desempleo adulto, violencias, conflicto armado, desplazamiento entre otras), sino también, por razones de índole cultural que abarcan aspectos tales como: la transferencia de tradiciones generacionales, la creencia del trabajo como agente formador y la baja valoración de la educación respecto al trabajo. Además se recurre a esta mano de obra porque son menos conflictivos… Por otra parte el hecho de que en aras de la productividad, rentabilidad y competencia del mercado, se utilice mano de obra infantil, a la que se le paga menos que a los adultos repercute directamente sobre el desempleo de adultos y jóvenes adultos [1]”… creándose un constante circulo vicioso.
A pesar de ello son claras las estadísticas que nos muestran que el aporte real de estos “niños, niñas y jóvenes trabajadores” a la economía de su casa es prácticamente nula. “ Varios estudios realizados por la OIT (Organización Mundial del Trabajo), demuestran que el aporte en dinero de niñas y niños trabajadores a los hogares es mínimo y en ningún caso resuelve el problema económico de las familias; por el contrario, esto profundiza la crisis social debido a que la relación entre escolaridad y trabajo infantil, no es directamente proporcional, disminuyendo las posibilidades a futuro de cualificación y ascenso en la escala laboral”
En este sentido, la conformación de grupos juveniles e infantiles, buscan incentivar valores y liderazgo, fundamentados en un proyecto educativo que garantice la formación con amplio sentido crítico y elementos que le permitan al individuo auto-realizarse, además de apropiarse de su entorno y modificarlo positivamente.
[1]CUT, Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, OIT. Tiempo para ser felices. IPEC-CUT 2002. Página 4.
[1]Página Web, Alcaldía Local de La Candelaria