Guardianes de Prosperina: La Unidad en Acción
El pasado 11 de abril no fue un día de descanso para nosotros. Como responsables de la Unidad de Caminantes, teníamos un reto claro: llevar la mística de los "Cazadores del Cielo" a ras de suelo, ahí donde la tierra nos necesitaba. Nos fuimos al Bosque Protector Prosperina con toda la unidad, listos para demostrar que el compromiso ambiental es nuestra brújula.
Caminando en comunidad
Desde que llegamos a los senderos de la ESPOL, la energía fue distinta. No era una simple excursión; se sentía el espíritu de cuerpo. Ver a toda la unidad avanzando en formación, con las mochilas cargadas de equipo y las ganas de servir, es una de esas imágenes que te hacen sentir orgulloso de ser Scout.
El Bosque Seco Tropical nos recibió con su calor característico, pero mis Caminantes no retrocedieron. Subimos juntos, apoyándonos en los tramos difíciles, demostrando que en la unidad nadie se queda atrás. Les recordaba a los chicos que cada paso que dábamos por esos senderos era un reconocimiento a este ecosistema que es un verdadero tesoro escondido en Guayaquil.
Un solo equipo, una sola meta
Al llegar a las zonas de intervención, nos dividimos por patrullas, pero trabajamos como un solo puño. Fue increíble ver a toda la unidad desplegada: unos identificando especies nativas para nuestro registro de Tribu Tierra, y otros recolectando desechos que no deberían estar en un área protegida.
No importaba el sudor ni el cansancio. Ver a Richard, Eddy, Angeline y a cada uno de los chicos agacharse para recoger hasta el microplástico más pequeño, me confirmó que la unidad está más sólida que nunca. Dejamos los senderos más limpios, pero sobre todo, dejamos nuestra huella de servicio en cada rincón que tocamos.
El grito de la Unidad
Terminamos la jornada bajo la sombra de los árboles, compartiendo el agua y la satisfacción del deber cumplido. Hicimos nuestro círculo de reflexión y el mensaje fue unánime: Prosperina es nuestra responsabilidad.
Ser un "Cazador del Cielo" también significa proteger la tierra que pisamos. Me llevo la imagen de toda la unidad unida, con la pañoleta bien puesta y la frente en alto, sabiendo que el 11 de abril le devolvimos un poco de vida a este bosque. ¡Una vez Scout, siempre Scout!