Horquilla de naturaleza
Mi horquilla de naturaleza, es sin duda alguna algo que me emociona enormemente. Durante la cuarentena tuve la oportunidad de hacer un proyecto de voluntariado que a pesar de que abarca muchos ámbitos, pude realizar un catálogo de plantas medicinales endémicas de la comunidad donde trabajé el proyecto. El fin de esto, fue darles a las personas de la comunidad una alternativa para su acceso a salud. En San Juan el Alto Plazuelas, hay 197 hombres y 256 mujeres. El ratio mujeres/hombres es de 1,299, y el índice de fecundidad es de 2.73 hijos por mujer. Del total de la población, el 6,84% proviene de fuera del Estado de Guanajuato. El 12,14% de la población es analfabeta (el 9,14% de los hombres y el 14,45% de las mujeres). El grado de escolaridad es del 5.20 (5.37 en hombres y 5.08 en mujeres) En el año 2005, en San Juan el Alto Plazuelas, había 454 habitantes. Es decir, ahora hay -1 personas menos (una variación de -0,22%). De ellas, hay -9 hombres menos (una variación de -4,37%), y 8 mujeres más (una variación de 3,23%). El 0,00% de la población es indígena, y el 0,00% de los habitantes habla una lengua indígena. El 0,00% de la población habla una lengua indígena y no habla español. El 30,02% de la población mayor de 12 años está ocupada laboralmente (el 52,28% de los hombres y el 12,89% de las mujeres). Hay 131 viviendas. De ellas, el 99,16% cuentan con electricidad, el 89,92% tienen agua entubada, el 66,39% tiene excusado o sanitario, el 72,27% radio, el 91,60% televisión, el 76,47% refrigerador, el 40,34% lavadora, el 52,10% automóvil, el 0,84% una computadora personal, el 0,00% teléfono fijo, el 83,19% teléfono celular, y el 0,00% Internet. Y para comprender un poco más la relevancia de la situación, hay que estar conscientes de que San Juan el Alto Plazuelas comienza a crecer en 1998, cuando el proyecto arqueológico de Plazuelas llega a la comunidad. Con el proyecto arqueológico, llegaron los servicios básicos, que no son de la mejor calidad, se pavimentaron las calles de la comunidad y también, se creó un centro de salud. Este, carece muchos insumos y por esto, la atención es de muy mala calidad. Un día, recorriendo la zona arqueológica y platicando con Ruth, la arqueóloga responsable del sitio, caímos en cuenta de que tanto como en el sitio como en la comunidad, hay un sinfín de plantas medicinales. Me di a la tarea de hablar con la señora Alma Delia, Josefina y Abigail, quienes me platicaron de los remedios con plantas medicinales que ellas usan, sus aplicaciones y modos de uso. Con esta información y un poco de información que recolecté, pude hacer un catálogo de herbolaria, el cual cuenta con 71 remedios y permite que los habitantes de la comunidad tener un acceso a estos al distribuir este catálogo en puntos estratégicos de la comunidad. Este proyecto me hizo darme cuenta del privilegio en el que vivo y cómo es la realidad del mundo, que a pesar de estar a 20 km de cabecera municipal, no cuentan con los servicios para una vida digna.